Introducción

Introducción

Según datos de la Dirección General de Tráfico, entre el 1 y el 5% de los accidentes de tráfico cuyas causas son médicas, podrían tener su origen en trastornos de la visión.

La conducción de cualquier vehículo, es una tarea compleja basada en la coordinación de los sistemas sensoriales, motores y cognitivos de los conductores, para un ajuste ergonómico y seguro de la persona y la máquina.

De entre los sistemas sensoriales, la visión cobra una importancia clave, dado que el 90% de la información que recibe un conductor depende de sus ojos. La entrada de información, influye sobre la respuesta del conductor, articulando así la sucesión más importante de acontecimientos que se dan para controlar un vehículo:

  1. Percepción visual
  2. Interpretación visual
  3. Toma de decisiones
  4. Acción

En este complejo proceso cognitivo intervienen factores internos y externos, entre los factores internos más relevantes destacamos la salud visual del conductor, la experiencia y el estado psicofísico (fatiga, somnolencia, estados inducidos por sustancias, etc,). En cuanto a los factores externos más importantes caben destacar la velocidad, las condiciones de luminosidad, y el estado de la señalización, entre otros.

Como ejemplo, para ilustrar el proceso detallado anteriormente en una situación de tráfico concreta, el conductor, mientras conduce, recibe la información visual de vehículos frenando delante suyo, interpreta el entorno del tráfico como una retención, toma la decisión de frenar el vehículo, acciona el pedal del freno y enciende las luces de emergencia.

Este tipo de proceso aunque es percibido por el conductor de forma automática conlleva un complejo proceso donde la visión tiene una importancia fundamental como principal agente desencadenante.